Mantener un jardín silvestre es muy fácil, pues las plantas autóctonas son más resistentes y menos exigentes. Foto: WN
UN JARDÍN SALVAJE, EL MEJOR HOGAR PARA LOS ANIMALES
¿Qué es un jardín silvestre?
Un jardín silvestre es aquel que intenta imitar el entorno natural donde se encuentra. Son un sustituto del hábitat natural de todo tipo de animalitos: insectos, reptiles, aves y mamíferos. Por tanto, son su hogar ideal dentro de las zonas urbanas. Son importantes por no hacer de las ciudades un espacio inhabitable o una barrera infranqueable por la fauna. Si tienes suficiente espacio y tu jardín o terraza lo permite, intenta asilvestrarlo. ¡Verás cómo la diversidad de visitantes se multiplica!
¿Cómo conseguir un jardín silvestre?
Hay dos criterios básicos para hacer uno:
  1. Utilizar sólo plantas autóctonas, o sea las propias del entorno.
  2. Reducir la presión que a menudo les ponemos para mantenerlos «limpios».
¡Eh! No por eso los jardines silvestres son menos bonitos, ni tampoco parecen abandonados. Hoy en día, una parte de la jardinería tradicional ha evolucionado y adoptado este punto de vista más natural. ¡Y un jardín asilvestrado también debe cuidarse! Sino, a la larga quedará colmatado por plantas oportunistas y no será tan buen refugio para la fauna y la flora. Es importante tener un buen planteamiento de cómo será nuestro jardín silvestre. Vamos a seguir criterios naturalistas, pero también prácticos y estéticos. Debemos asegurar un buen mantenimiento. Un cercado de arbustos mixtos alrededor, algún árbol si se puede, un huerto y/o jardineras, e incluso una balsa… son elementos que harán de nuestro jardín un buen refugio silvestre. Si pones un recipiente con agua, mejor alzado de tierra, ¡tendrás un bebedor-bañera para pájaros! Verás cómo vienen a referescarse. El espacio es importante, pero con poco también basta. Lo que cuenta es lo que ofrecemos, ¿verdad? En un balcón, por ejemplo, cualquier elemento vegetal (como una trepadora) puede actuar de reclamo por la fauna del entorno, como pájaros e insectos. ¿Por qué plantas autóctonas? Porque están bien adaptadas a las condiciones ambientales y del suelo. Serán ideales para crear un refugio para la fauna local, que reconocerán ese hábitat como su casa. Por el contrario, un jardín lleno de plantas tropicales o foráneas, por muy estético que pueda parecer desde nuestro punto de vista, será más inhóspito a los ojos de los animales.
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Prados de flores silvestres
Una extensión de césped bien tratado puede convertirse en un bonito prado silvestre y florido. En trozos bañados por el sol, especias como el trébol (Trifolium), la centauria (Centaurea) y el loto (Lotus) pueden aparecer y dar una elegante imagen de primavera, atrayendo abejas y varias mariposas. En zonas más sombrías, podemos plantar matas de ajo silvestre (Allium ampeloprasum). Se trata de una pequeña planta que florece pronto resultando una bienvenida fuente de néctar por los insectos.
Trévol (Trifolium)

Centauria (Centaurea)

Ajo silvestre (Allium ampeloprasum)
Las zonas de hierba alta son muy beneficiosas para los animalitos más pequeños, ya que los insectos los aprovechan como espacios para criar y alimentarse. Pequeños saltarmartines y orugas se alimentan de las hojas y hierbas y las arañas se instalarán para comerlos. Estos animales harán que pájaros y lagartijas nos visiten para hartarse.
Flores de colores
Las abejas y las mariposas deberían ser una prioridad en nuestro jardín. Ya sea por la belleza de las mariposas o por la simpatía de las productoras de miel –y debido a que están desapareciendo rápidamente a nivel global–, serán muy bienvenidas. Y sólo hacen falta flores para atraerlas. Las abejas buscarán en árboles frutales como el manzano, en matorrales como los brezo, o en las plantas aromáticas como la lavanda o el tomillo. Las mariposas sólo se alimentan de néctar y prefieren flores agrupadas y de colores llamativos. Muchas especies se especializan en un determinado tipo de flor o color o incluso en una o pocas especies de plantas.
Recomendaciones
Si tienes una balsa, vale la pena añadir nenúfares. Florecidos o no, resultan muy elegantes y sirven de plataforma para muchos pequeños insectos, libélulas y ranitas.
Pensar un buen diseño con muchos hábitats es clave para poder tener más diversidad de visitantes: matorrales, árboles caducifolios, hierba baja, una balsa, troncos, etc.
Coloca estretégicamente cajas-nido y comederos para pájaros, refugios para erizos o abrevaderos. Serán la guinda que hará de tu jardín un auténtico refugio de fauna.
Siempre intentaremos escoger entre plantas que florezcan y que produzcan alimentos, como semillas y bayas, y durante el mayor tiempo posible.
¡No retires las hojas caídas de los árboles! Los insectos se esconden, sobre todo en invierno, actuando como refugio para ellos y como comedor para pájaros. Tampoco lo hagas con las flores secas.
¡No retires las hojas caídas de los árboles! Los insectos se esconden, sobre todo en invierno, actuando como refugio para ellos y como comedor para pájaros. Tampoco lo hagas con las flores secas.
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